Crónica de la salida extraordinaria de la Virgen de los Dolores

La Virgen de los Dolores a su paso por la Avenida de Miguel de Cervantes
Llegó el día tan esperado por la Hermandad de la Expiración, lo que para todos parecía un sueño, se hizo ayer realidad. Parecía que el tiempo no iba a acompañar, pero la Virgen de los Dolores quiso pasearse por su pueblo, y así lo hizo.

Repicaban las campanas de Santiago a las siete de la tarde y salía la Dolorosa. Para la ocasión, estrenaba una saya bordada y un manto en terciopelo morado de los talleres del bordador Jesús Rosado. Para más, el acompañamiento musical estuvo a cargo de la Asociación Filarmónica del Carmen de Salteras, banda que acompaña a varias hermandades y cofradías de Sevilla durante su Estación de penitencia.

Un cuarto de hora más tarde, el cortejo de la procesión avanzaba por la Avenida de Miguel de Cervantes. Una hora más tarde, aproximadamente, llega a la calle Caballeros, donde la Hermandad de San Gil hacía su representación y entrega de un ramo de flores a la Dolorosa en este día tan especial. Del mismo modo, la Hermandad de Jesús Sin Soga, minutos más tardes, también hizo su representación a las puertas de su sede y entregó un ramo a la Reina de Santiago.

la virgen de los dolores por delante del palacio de los Marqueses de  Benameji
La Virgen de los Dolores a su paso por el Palacio de Benamejí
(Museo) durante su salida procesional extraordinaria ayer
Sobre las nueve de la noche, el cortejo enfilaba la calle Garcilaso, en dirección a la plaza de la Virgen del Valle, donde se cantó la Salve y la Dolorosa saludó a la Patrona y las Hermandades de Santa Cruz hicieron entrega de un ramo de flores a la Dolorosa. Sobre las diez y cuarto, la Dolorosa paró ante el Convento de las Florentinas y las hermanas entonaron unos preciosos cantos ante el paso de la Virgen. Minutos más tarde, la Hermandad de la Mortaja hacía su representación y entrega de ramo en la esquina de la calle Carmelitas. 



Sobre las once menos diez, la Virgen hacía su revirá hacia la calle El Conde y, una hora más tarde, abandonaba el Convento de Capuchinos, donde las hermanas de la Cruz, como hacen cada Martes Santo, cantaron ante el paso de la Virgen.


Sobre las doce y cuarto de la madrugada, la Virgen llegaba a la plaza de Santiago a sones de la marcha "Pasan los Campanilleros". Unos minutos más tardes, la Reina de Santiago, se despedía del pueblo ecijano a sones de "Encarnación Coronada", parando por última vez a los pies de la Iglesia de Santiago. La Virgen hizo una portentosa entrada en su templo. Una vez dentro sonó la Marcha Real. Culminó así, una jornada llena de emoción para la Hermandad de los Estudiantes, en la que cientos de personas se echaron a la calle para ver pasar a la Reina de Santiago. 



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