Historia de la Coronación de Espinas de Nuestro Señor Jesucristo

El Señor de la Coronación de Espinas antes de
la restauración efectuada por el escultor local
Rafael Amadeo Rojas (1991).
La imagen de la Coronación de Espinas de Nuestro Señor Jesucristo, de la Hermandad de San Gil, está convirtiéndose en uno de los iconos de la devoción de nuestra ciudad. Cada vez, más fieles se acercan a rezar hasta su remozado retablo en la Parroquia de San Gil, por lo que consideramos necesario remontarnos a sus orígenes.

En el siglo XVII, la Hermandad realiza la primera imagen de la Coronación de Espinas a la que rendiría culto. Esta imagen era de reducido tamaño y estaba acompañado de la figura de dos sayones en actitud de colocarle la corona de espinas. Actualmente esta imagen se sitúa en uno de los retablos de la Parroquia de San Gil.

El Arzobispado de Sevilla prohíbe la salida procesional de este misterio en el año 1848 porque carecía de calidad artística, por lo que la Hermandad se compromete a reformar el misterio. 

En el año 1853, la Hermandad de San Gil encarga al escultor italiano Santiago Blaglietto la hechura de una nueva imagen de la Coronación de Espinas, con la que la Hermandad no hubo de quedar muy contenta.

El Señor de la Coronación de Espinas tras
la restauración de Amadeo Rojas.
En el año 1864, se realiza un intercambio de esta imagen por el Ecce Homo, que fue transformado en el actual Señor de la Coronación por Antonio Alba, quien también realizó los dos antiguos romanos que tradicionalmente lo han acompañado. Este Ecce Homo podría ser uno de los titulares de la primera etapa de la Hermandad de la Yedra, ya que pasó probablemente a la Parroquia de San Gil.

Durante muchos años, la Coronación de Espinas permanece olvidada en su pequeño retablo hasta que, en el año 1991, la Hermandad de San Gil decide encargar su restauración y la hechura de las imágenes secundarias a Rafael Amadeo Rojas, escultor local, quien también le realiza nuevas piernas talladas. Asimismo, la Hermandad decide costear un nuevo paso para el Señor de la Coronación, realizado en madera de cedro en los talleres sevillanos de Antonio Díaz, de estilo barroco.

En la actualidad, el Señor de la Coronación de Espinas goza de gran popularidad y es un gran atractivo para la juventud de la ciudad de Écija.

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